Ser lo que Es

No importa a qué se aplique: al éxito, al amor, a la meditación… Es lo mismo.
 
Si ha de ser, será.
Si no ha de ser, y “hago que sea”, igualmente no será, aunque haga parecer que es.
 
Esto último se reconocerá por sus frutos, tarde o temprano: No llenará en absoluto… O no durará más que el intento… O se mantendrá como un zapato que queda pequeño… A duras penas.
 
Se puede forzar la apariencia, manipular o comprar la materia y la superficie, incluido el pensamiento, la emoción e incluso el sentimiento, sí, desde luego que es posible… Pero no es posible comprar, manipular o forzar lo profundo, lo esencial, el ser.
 
Por tanto ¿Dónde poner mayor estimación y confianza de “ser lo real”? Sabiendo que lo superficial es fácilmente manipulable y corruptible, vuelco mi estimación y confianza en lo esencial.
 
Es muy importante comprender la importancia de la intuición y su desarrollo, especialmente en algunos casos en los que me muestra lo que es, en contra de toda “evidencia” y “prueba” sensorial y material, de “sólidos argumentos” construidos desde lo meramente racional, basados en el hábito o la moral, en la cultura y la sociedad, en las cosas que son “porque sí”… Incluso, en muchas ocasiones, revelándome (no rebelándome, que no es necesario, sino mostrándome quién o qué realmente soy) en contraste a todo un “inconsciente colectivo”, que hace galopar sus creencias a toda velocidad, sin poder pararse a observarlas, como un animal asustado por armas de fuego, basando su existencia en ir corriendo detrás de los placeres salvajes, y delante de los dolores, en un aparente ciclo sin fin.
 
Entonces, si los sentidos y la mente (a la que están conectados), si el pensamiento superficial, las emociones y sentimientos, no sirven en último término para identificar lo que es: ¿Cómo se puede saber lo que es?
SIENDO LO QUE ES.
 
Solo entonces la apariencia: el cuerpo, la mente y los sentidos, las emociones, los sentimientos… se convierten en vehículos, en portadores de lo que es. Entonces se experimentan todas aquellas cosas desde la plenitud, entonces la vida en el mundo se convierte en un misterio donde nada se hace y donde todo sucede, incomprensible e incognoscible desde la superficie, lo que deja de tener interés e importancia cuando estamos llenos de celebración, de gratitud, de reverencia, de entrega y de felicidad desde lo más profundo del ser.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *