Hazlo mal

Te ruego que lo hagas mal. Te admiro por ello.

Lo que sea: meditar, amar, danzar, sonreír, expresarte o alcanzar la felicidad. Hazlo mal, por favor, hazlo mal.
Cuando te arrastrabas ¿Sabes? Andabas mal.
Cuando gateabas, andabas muy mal.
Andabas mal cuando no pasabas de llegar a ponerte de pie.
Y cuando podías dar solo unos pasos antes de caerte, andabas realmente muy mal.
 
En todos esos momentos lo hacías “mal”; y cada uno de esos momentos son necesarios para hacerlo “bien”.
 
Entusiásmate al hacerlo mal; simplemente con hacerlo, como sea.
Disfruta de hacerlo exactamente tal como lo haces; disfruta ahora.
No te cansarás, no habrá frustración, nada será un fracaso.

No me importa lo que haces ni cómo lo haces, sino cuánto disfrutas haciéndolo.

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