Agradecimientos

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Quisiera agradecer en este espacio, en primer lugar, a la madre naturaleza y a ese principio o Fuerza que sostiene cada pulso, cada respiración. Eso a lo que llamo, siendo lo más universal posible: Vida.

A la conciencia, esa presencia consciente que desde el corazón nos mantiene cuerdos, y que nos hace inclinarnos hacia la bondad, la paz, la felicidad, la verdadera libertad, la belleza interior y el amor.

A mi madre, Berta, un modelo de persona, a mi padre, José, quien jugó como pudo un muy difícil papel y de quien he aprendido la importancia de tener un padre.

A mi hermana mayor, por su amor y sus mejores consejos, y a toda mi familia, siendo muy afortunado en la cantidad de buenas personas de las que la vida me ha rodeado y puesto como primos, tíos, abuelos…

A mi hijo, Leo, a quien amo con cordura. Eres quien ha sacado la mejor versión de mí, y eres quien más me motiva, todo el tiempo, a ser mejor persona y padre.

Gracias a Rocío, por tu generosidad y por haberme apoyado tanto en mi paternidad.

Gracias a otros seres queridos, a amigos y también a contrarios, a través de ellos la vida me ha ayudado, haciéndome el camino más agradable, o haciéndome más fuerte y un poco más sabio. La lista sería interminable, pero al menos y seguro que dejándome a alguien importante, quiero dar gracias a Javier, Jyoti, Renato, Alfredo Pérez Allfreedom, Isabel Caldés, Silvia, Sonia, Pedro Alejandro, Noe, Rosy, Eva, Marina Sastre, María Martínez, Rubén, Jorge, Mauro, Eduardo Segura, Víctor Cañas, Miguel Ángel, Adrián, Manu, Ángel, Araceli Villar, José María Hidalgo, Fefi, Manuel Sedano, Patricia Blazquez, Carolina Puentenueva, Pedro Salazar, Elías López Ros, Carlota, Liliane, Auri, Cristina, Juanfran, Rosa, Titi, David de Cádiz, Juana, Lilos, Elías de Tenerife, Ana Gimeno, Ignacio, Eduardo, Ana Malnati, Carmen Escribano, Ángeles, Sonia, Arrate, Elena, Emilio Rojo, Esther Muñiz, Juan Cayuela, Abel, Ángel Cortés, Luisfer, Raquel, Alicia León, Hugo Fernández, María Elena, Lucía Noguera, Jon, Elena, Fernando Barril…

Gracias a mis maestros en el ámbito de las artes, especialmente a Antón Valen y a Norman Taylor, maestros del movimiento, quienes me han enseñado a escuchar mucho mejor lo que de verdad dicen los cuerpos, más allá de las palabras, a menudo poco relevantes e, incluso, confusas.

A Pedro Víctor y su pedagogía de la voz y el sonido, rompiendo los moldes y yendo más allá de lo que creemos que conocemos como canto o música.

A Karen Matute por su talento, libertad y valentía al darme una oportunidad cuando nadie lo esperaba.

Gracias a Cristina Groetsch, una de las mejores terapeutas y personas que he conocido en esta vida.  A Aurelio, por ser tan bueno y por ponernos en contacto.

Gracias a Cristóbal Gutiérrez, quien me ha aportado una gran humanidad y desde el principio ha sido para mí un referente, y a quien le agradezco también muy intensamente su amistad. Le agradezco también su ejemplo y enseñanzas, especialmente en lo que respecta a saber vivir, a aprender a mejorar las relaciones con uno mismo, con amigos, familia, pareja y, muy especialmente, a cuidar el alma infantil, con especial mimo la de los que son pequeños, pero sin olvidar en ningún momento (y descubriéndosela) a los que ya han visto crecer sus cuerpos.

Y quiero dirigir un muy especial agradecimiento a quien considero que ha sido para mí un auténtico maestro, un ser que me ha enseñado a vivenciar un misterio que no sé si algún día lograré comprender intelectualmente (si es que eso es posible). Gracias a quien, sin pedir nada, lo da todo, y quien me ha enseñado en el silencio lo que no se puede de otro modo.

Lo que a través de él he vivido y experimentado, está más allá de mi capacidad y de las palabras que conozco para ser expresado. Soy incapaz de reflejarlo aquí… quiero agradecerle lo que ha hecho y hace por mí. No tiene precio, ni siquiera lo puedo entender. Gracias, José.

Gracias a ti, por último, que estás dedicando tu atención y tu tiempo, las más grandes joyas de las que dispones entre tus recursos, a leer estas líneas o especialmente a interesarte por lo que pueda servirte. Ojalá pueda aportarte algo de valor.